Dado que la ansiedad puede presentarse de distintas formas y en diferentes grados, una pregunta frecuente suele ser como reconocer sus manifestaciones en un adolescente y cómo distinguir cuando se trata de un cuadro que debe preocuparnos.

La ansiedad puede presentarse como parte de las reacciones emocionales normales que experimentamos en nuestra vida diaria, de manera que un nivel saludable de ansiedad ayuda a estar más alertas y ser más perceptivos sobre el entorno para afrontar retos particulares. Sin embargo, en ocasiones el nivel de ansiedad se eleva a niveles que pueden sobrepasar la capacidad de procesamiento y manejo del adolescente, así como también puede presentarse de forma generalizada, incluso en ausencia de motivos aparentes que expliquen su aparición. En estos casos, lo recomendable es contar con una consulta psicológica o psiquiátrica para evaluar la dimensión de esta dificultad y las maneras más apropiadas de abordarla.

A continuación señalaremos algunos indicadores que pueden ser señal de que los niveles de ansiedad que experimenta un adolescente no son saludables y requieren atención especializada.

Sistema inmunológico:

Los niveles muy elevados de ansiedad repercuten directamente sobre el sistema inmunológico, de tal manera que el adolescente presenta un menor nivel de defensas y se encuentra con mayor propensión a desarrollar enfermedades y a tener periodos de recuperación más extensos, particularmente en lo que se relaciona a infecciones y virus.

Síntomas digestivos y respiratorios:

Cuando las sensaciones de ansiedad son tan intensas que no pueden ser procesadas adecuadamente, es común que se presenten diversos síntomas corporales que el adolescente no necesariamente será consciente de que se trata de síntomas de ansiedad. Es así que es frecuente que ante situaciones altamente estresantes experimenten alteraciones del sistema digestivo como nauseas, diarrea o estreñimiento y dolor estomacal. Por otro lado, aquellos que sean más propensos a desarrollar dificultades respiratorias, podrán presentar cuadros asmáticos con mayor frecuencia.

Síntomas cognitivos:

Cuando la ansiedad se eleva a niveles muy fuertes, los adolescentes pueden presentar dificultades para concentrarse y mostrarse dispersos, siendo muy complicado que mantengan su atención enfocada en un solo punto. Esto dificulta el estudio y las actividades académicas. Además, suelen presentar dificultades para tomar decisiones debido a la aparición de sentimientos de inseguridad y pensamientos de tipo circular, cuestionando sus propias acciones o decisiones de forma desmedida y poco constructiva.

Dificultades para dormir

Un síntoma de ansiedad común tiene que ver con el insomnio, ya sea que se trate de dificultades para conciliar el sueño o para mantenerlo. Dentro este punto se considera también la tendencia a despertarse a mitad de la noche o de madrugada sin motivo aparente y tener dificultades para retomar el sueño. Además de constituir un indicador de alguna dificultad para manejar la ansiedad, este síntoma termina debilitando la salud y estabilidad emocional del adolescente, haciéndolo más propenso a desarrollar otras dificultades.

Crisis de angustia

Una de las manifestaciones más claras de una dificultad de ansiedad mayor son las crisis de angustia o ataques de pánico, las cuales consisten en episodios breves en los que el adolescente experimenta dificultades para respirar muy fuertes o palpitaciones muy intensas, que suele ir acompañado de un temor muy intenso y la sensación de encontrarse bajo riesgo, además de otros síntomas corporales como sudoración o temblor en piernas y brazos.

Erik Romero