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Por lo general encontramos a nuestros hijos siendo más selectivos para elegir sus amistades aproximadamente entre los cinco o seis años de edad, en adelante. Si el amigo más cercano de tu hijo se va a jugar con otros niños es probable que se sienta “traicionado”. Antes los niños jugaban con unos u otros de manera indiferente pero a esta edad tendrán sus preferencias más claras.

Son reacciones comunes como parte de crecer y poco a poco, tendrán que ir aprendiendo. Hay que estar atentos para evitar que se aíslen o que estas “desilusiones” no les generen más tristeza de la necesaria y puedan provocarle ansiedad o problemas a la hora de relacionarse con los demás.

Los padres podemos fomentar que los niños interactúen en un grupo más amplio sensibilizándolos en el sentido de la amistad, comentando que es positivo y divertido tener más amigos.

Los padres pueden ensayar algunas acciones, si al niño no se le ocurren: por ejemplo proponer juegos nuevos, así al día siguiente el niño llegará al colegio y podrá invitar a sus compañeros a jugar algo diferente. También se le puede enseñar a compartir alguna vez lo que lleva en la lonchera y luego iniciar una conversación. Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, los niños no tienen ganas de jugar a un juego simplemente porque no les apetece, y el hecho de ir a disfrutar de otro juego no debe entenderse como que ha perdido una amistad. Los padres deben dejárselo claro y explicarle que no a todas las personas les gusta jugar siempre lo mismo, o con los mismos amigos.

Frente a la frase “nadie quiere jugar conmigo”, lejos de compadecer al niño hay que preguntar e indagar para saber cómo está estableciendo sus relaciones y poder aconsejarlo mejor, por ejemplo: “¿qué ha pasado para que creas eso?”, “¿qué se te ocurre que puedes hacer?”, entre otras. Evitar subestimarlo y ayudarlo a analizar acciones positivas como decir: “yo también juego”; y no usar como recurso la amenaza: “¡ya no soy tu amigo!”. Hay que explicarles que expresarse así solo alejará a sus amigos.

Por otro lado cuando al niño le cueste hacer amigos, otra buena estrategia es invitar a algunos niños a casa o a algún sitio diferente al colegio. El conocerse en otros espacios puede favorecer el vínculo entre ellos.

Es muy importante siempre hablar y escuchar a nuestros hijos, para estar al tanto y ayudarles a establecer relaciones sociales exitosas. También observarlos en los lugares donde interactúan. Otro aspecto importante es enseñarle a socializar a partir de nuestro ejemplo y también estimular la empatía a través de películas, cuentos, historias que traten el tema de la amistad.

Si los padres observan dificultades evidentes respecto a la socialización, se recomienda hablar con los tutores para analizar su comportamiento y tomar medidas al respecto.

Mg. Rocio Carranza Moreno

CIC – PYP