A lo largo de la historia de la humanidad, el ser humano ha ido desarrollando diferentes formas de comunicación e interacción. De un tiempo a esta parte, los espacios creados para este fin van tomando cada vez mayor fuerza y relevancia, convirtiéndose en indispensables para poder funcionar en el marco de un contexto social, laboral, profesional, académico y hasta familiar.

Estos cambios traen consigo una serie de modificaciones en casi todas las áreas de nuestras vidas. Colocan a la persona frente a una realidad con un conjunto de variables diferentes que hace décadas atrás. Ha habido cambios significativos en las formas de interacción de las personas, existen ahora nuevos estilos de comunicación, nuevas formas de presentarse o hacerse notorio frente a los demás, hay una serie de modificaciones en los tiempos de espera, los ritmos van cambiando al igual que nuestra paciencia y nosotros mismos. El procesamiento de lo interno, se va digiriendo casi casi sin masticar. Hay una suerte de enfoque nuevo, en donde la importancia se centra más en lo rápido que en lo bueno, en donde más valor tiene una imagen que muchas palabras, en donde se gana mayor notoriedad y popularidad con más likes en tus fotos, que con logros reales. La practicidad funcionando como parte del procesamiento de lo interno. “Si algo no te ayuda dejas de pensar en eso”, “si algo no te sirve lo cambias y ya”. Muchas veces el análisis suele ser tan práctico que casi siempre se encuentra fuera de uno mismo, con poco espacio para procesar lo interno, para repensar en una decisión o para encaminarse luego de haber perdido la perspectiva, eso no vende…Los nativos digitales han crecido en esta realidad.

Como impacta esto en las dinámicas familiares, en los nuevos modelos parentales, en los estilos de crianza, en el desarrollo de los adolescentes, estamos frente a un paradigma que pone una resistencia clara por mantenerse cuando todo lo demás cambia a pasos agigantados.

Lo nuevo también implica cambiar, intentar entender, trabajar en tener mayor flexibilidad e información como base de una mejor comprensión de nuestros hijos, así como readaptarse a diferentes modelos parentales. (Lo que viví fue bueno y me sirvió, pero ahora ya no es lo mejor).

Como lograr una convivencia saludable entre nativos digitales e inmigrantes digitales? …Acá algunas recomendaciones que podrían servir para hacer que esta experiencia de aprendizaje sea más enriquecedora y participativa, buscar el integrar a la familia en lugar de disociarla.

  1. Conecta con tus hijos.

El mundo cibernético es un espacio que al igual que el real requiere de un acompañamiento por parte de los padres. Nos preocupamos y ocupamos de que nuestros hijos salgan con los amigos en un escenario seguro y saludable. Nuestros hijos necesitan ese mismo cuidado en el mundo de las nuevas tecnologías. Como adultos responsables debemos conocer Internet y hablar con nuestros hijos sobre la seguridad en la red.

  1. Con wi-fi hasta en la refrigeradora smart

Hoy en día son muchos los dispositivos que utilizan nuestros hijos: teléfonos móviles inteligentes (smartphones), tablets, laptops, portátiles y consolas. Todos ellos tienen conexión a internet y deben estar protegidos. Instala un sistema de filtro, bloqueo y software de control apropiado para su edad en todos los dispositivos habilitados para Internet.

  1. ¿Sabemos con quién se relacionan nuestros hijos?

Como padres nos interesa conocer con quiénes salen nuestros hijos, qué tipo de compañía tienen, etc. En la mayoría de casos conocemos sus amistades personalmente, pero los adolescentes se relacionan además con un alto porcentaje de amigos a través de la red. Es necesario que nos mantengamos involucrados en el mundo on-line de nuestros hijos/as, interesándonos por los sitios webs que visitan y las personas con las que se comunican. Es necesario establecer normas y límites en el uso de las nuevas tecnologías, por ejemplo: en qué momentos del día pueden utilizarlas, cuánto tiempo pueden estar conectados, qué uso hacer de ellas etcétera.

  1. ¡Ponte al día!

Internet está en un proceso de cambio constante. Cada día salen al mercado nuevas aplicaciones, nuevas redes sociales, nuevos espacios y sitios de internet etcétera. Es necesario que los padres nos familiaricemos con los que utilizan nuestros hijos, sepamos cómo funcionan, por qué le interesan y si son adecuadas para su edad.

  1. Privacidad.

Para prevenirlos de peligros y situaciones difíciles, una de las normas de oro que siempre debemos darles es que nunca deben dar información personal en línea. Por ejemplo, información detallada sobre su ubicación actual, domicilio, número de teléfono, cuentas bancarias, fotos familiares, etc. Mantener nuestra privacidad y seguridad es indispensable para relacionarnos en un entorno seguro.

  1. En internet no todo el mundo es quien dice ser.

Para cuidar a nuestros hijos debemos explicarles que únicamente deben aceptar solicitudes de amistad de personas a las que realmente conozcan. Nunca han de quedar con alguien que hayan conocido a través de internet sin hablar primero con nosotros.

  1. Violencia de Género.

Las formas de control se adaptan a las nuevas tecnologías. Los adolescentes que ejercen violencia de género ven en las redes sociales un riesgo de perder el dominio sobre sus parejas, por ello utilizan las nuevas tecnologías como medio para seguir ejerciendo control, poder, amenazas y malos tratos. Por ejemplo: limitar los amigos que la pareja tiene en el Tuenti, Facebook o en el whatsApp, utilizar fotos comprometedoras como modo de extorsión para que su pareja no rompa la relación, usar aplicaciones que permiten detectar su ubicación exacta en cada momento etcétera. Nuestros hijos necesitan que les ayudemos a discriminar las relaciones saludables de otras que son dañinas, por eso debemos aconsejarles que no compartan con sus parejas las contraseñas y que no permitan que se ejerza un control sobre sus contactos.

  1. ¿Qué comparten en la red?

A veces los adolescentes no son conscientes de las consecuencias que puede tener publicar material inapropiado en la red. Es necesario que se sientan acompañados y ayudados en una toma de decisiones responsable y segura en cuanto a las publicaciones que realizan. En ocasiones necesitan discriminar qué contenido y en qué situación pueden traer consecuencias negativas. Debemos ayudarles a pensar qué cosas pueden compartir y cuáles entrañan un peligro porque puede hacerse de un uso indebido, malinterpretarse o sacarse de contexto. Es necesario que tomen conciencia de que lo que se publica en la red deja de pertenecerles y pierden el control sobre ello.

  1. Sexting, grooming, y demás peligros en la red.

Como padres y adultos, debemos estar informados sobre los posibles peligros a los que se puedan enfrentar nuestros hijos (por ejemplo, acoso cibernético, sexting, grooming, etc.) y hablar esto con ellos. En el caso de que se encuentren inmersos en alguna de estas situaciones se le deberá advertir que no borre nada para posibilitar que pueda ser investigado después. Las redes sociales tienen un botón de denuncia, además de acudir al organismo pertinente. Debemos advertir a nuestros hijos que ante la menor duda de que estén siendo acosados no sigan respondiendo a los mensajes y bloqueen a dicha persona para que no se ponga en contacto de nuevo.

 

Humberto Soto.